Soy una mamá Dory



Salimos del cine con mis hijos después de haber visto Buscando a Dory, emocionados con la ternura de la pececita niña y la maravillosa historia de amor en un sentido bien amplio que cuenta la película. Y yo salí especialmente orgullosa, tanto como para confesarle al mundo algo que intenté ocultar durante años: soy una mamá Dory.

Al igual que el personaje de la nueva película de Disney•Pixar, sufro algo así como la falta de memoria de corto plazo. Bueno, nadie me lo diagnosticó, pero no hace falta: necesito ir al supermercado con la lista de la compra anotada, porque si no, no voy a traer la mitad de las cosas. Mis hijos, acostumbrados a padecer mis olvidos, ya bromean con el asunto y en la intimidad familiar me llaman Dory. Y no porque el azul sea mi color favorito.


Mi lista de olvidos escolares contabiliza desde pedidos especiales de la maestra (bueno, ¿a quién no se le olvida mandar tres pelotas de tenis forradas de cinta verde a la clase de circo?), reuniones de padres y hasta un disfraz para un acto, pasando por uno que mi hijo sigue recordando tres años después: las galletas que debía llevar a una excursión. 

Adriana Santagati

Soy periodista desde hace 20 años y mamá desde hace 10. Edito en Clarín Sociedad, soy blogger en Disney Babble y escribo en Ciudad Nueva. En este blog recopilo noticias, consejos, experiencias y reflexiones sobre todo lo que nos atraviesa en nuestra vida cotidiana (y en especial en la maternidad/paternidad).

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