Un hombre debe ser feminista


Hace pocos días, en medio de la cada vez más caliente campaña presidencial estadounidense, el actual presidente de ese país, Barack Obama (55), publicó una carta en la popular revista femenina Glamour. No hablaba de política, o sí: hablaba de una visión política en un sentido amplio de cómo debe ser nuestra sociedad. Y hacía una declaración importante: Obama es feminista
Lo primero que cuenta Obama, padre de dos hijas adolescentes, es que estar en la Casa Blanca por los últimos ocho años le permitió seguir de cerca el crecimiento de Malia (18) y Saya (15). Y que no fue fácil “verlas prepararse para dejar el nido”, lo que les ocurre, me animo a decir, al 100% de los padres. Pero, sigue, el mundo al que salen es el mejor al que podrían salir. Hasta ahora: “El progreso que hemos hecho en los últimos 100, 50 años y, sí, incluso en los últimos ocho años han hecho la vida significativamente mejor para mis hijas de lo que fue para mis abuelas. Y no lo digo solo como Presidente, sino también como un feminista”.
También habla de su historia personal para interpelar a los hombres sobre la necesidad de que estas conquistas no sean el final de la meta de la igualdad, sino apenas el principio. “Las personas más importantes de mi vida han sido mujeres. Fui criado por una madre soltera, que pasó buena parte de su carrera trabajando para empoderar a las mujeres en los países en desarrollo. Vi como mi abuela, quien ayudó a criarme, ascendió en un banco sólo para golpearse con un techo de cristal. Vi cómo Michelle ha balanceado las demandas de una ocupada carrera y la crianza de una familia. Como muchas mujeres trabajadoras, ella se preocupó de las expectativas y juicios sobre cómo podría manejar las compensaciones, sabiendo que poca gente cuestionaría mis elecciones. Y la realidad fue que mientras nuestras chicas eran pequeñas, yo habitualmente estaba lejos de casa trabajando en la legislatura estatal, y al mismo tiempo haciendo malabares con mis responsabilidades como profesor de derecho. Puedo mirar atrás ahora y ver que yo ayudaba, pero era usualmente según mis horarios y en mis tiempos. Y esta carga cayó desproporcionadamente sobre Michelle”, admite sobre su esposa y activa primera dama
Asegura que ser padres de dos hijas le ha hecho ser más consciente de los desafíos que deben enfrentar y de cómo los estereotipos pervierten a nuestra sociedad. Las señales sutiles y no tan sutiles transmitidas por la cultura que presionan a las mujeres, pero también a los hombres. “Esos estereotipos afectaron mi conciencia como un hombre joven. Al crecer sin un padre, pasé mucho tiempo tratando de entender quién era yo, cómo el mundo me percibía, y qué clase de hombre quería ser. Es fácil absorber todas las clases de mensajes de la sociedad sobre la masculinidad y llegar a creer que hay una manera correcta y una manera incorrecta de ser un hombre. Pero cuando crecí, me di cuenta de que mis ideas sobre ser un chico duro o un chico cool, no eran mías. Eran una manifestación de mi juventud e inseguridad. La vida empezó a ser mucho más fácil cuando simplemente empecé a ser yo mismo”, describe Obama. 
Este párrafo me resultó personalmente movilizante. Porque en él pone el foco en algo muy importante: el machismo no sólo nos hace mal a las mujeres, sino a los hombres. El ser duro y todopoderoso puede ser para ellos una carga tan pesada como para nosotras. Y Obama enumera qué podemos hacer para alcanzar verdaderamente la igualdad:
  • “Necesitamos seguir cambiando la actitud que cría a nuestras chicas para ser recatadas y a nuestros chicos para tener confianza, que critica a nuestras hijas por hablar y a nuestros hijos por derramar una lágrima. Necesitamos cambiar la actitud que castiga a las mujeres por su sexualidad y premia a los hombres por la suya”.
  • “Necesitamos seguir cambiando la actitud que permite el acoso rutinario de las mujeres, no importa si están caminando por la calle o atreviéndose a conectarse online. Necesitamos seguir cambiando la actitud que les enseña a los hombres a sentirse intimidados ante la presencia y éxito de las mujeres”.
  • “Necesitamos seguir cambiando la actitud que felicita a los hombres por cambiar un pañal, estigmatiza a los padres de tiempo completo, y penaliza a las madres que trabajan. Necesitamos seguir cambiando la actitud que valora tener confianza, ser competitivo y ambicioso en el ámbito de trabajo —a menos que seas una mujer. Entonces estás siendo demasiado autoritaria y rápidamente las mismas cualidades que pensabas que eran necesarias para el éxito, terminan deteniéndote”.
La igualdad nos beneficia a todos. Tener las mismas responsabilidades y los mismos derechos hace, en definitiva, que hombres y mujeres podamos cumplir nuestros deseos y acercarnos a la felicidad, lo que debe ser la verdadera meta de nuestra vida: ser felices y hacer felices a los otros. 

Adriana Santagati

Soy periodista desde hace 20 años y mamá desde hace 10. Edito en Clarín Sociedad, soy blogger en Disney Babble y escribo en Ciudad Nueva. En este blog recopilo noticias, consejos, experiencias y reflexiones sobre todo lo que nos atraviesa en nuestra vida cotidiana (y en especial en la maternidad/paternidad).

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